La métrica equivocada

David Niño Herrán,Estrategia Técnica

Durante años hemos medido la ingeniería como si fuera una fábrica.
Contamos líneas de código, velocity points, uptime, commits.
Y aunque esas métricas suenan técnicas, en realidad describen actividad, no efectividad.

El problema no es medir: es medir mal.
Porque lo que no se mide, se repite.


El espejismo de la productividad

Nada da una sensación más falsa de control que un dashboard lleno de números verdes.
Equipos felices, velocity alta, releases constantes.
Todo parece funcionar… hasta que el negocio se da cuenta de que nada de eso mueve la aguja real.

Medir líneas de código o número de commits es como medir una sinfonía por la cantidad de notas.
Hay ruido, hay movimiento, hay esfuerzo. Pero sin dirección, no hay música.

La ingeniería moderna no se trata de producir más, sino de decidir mejor.
Y eso requiere cambiar las métricas que nos dicen qué es “rendimiento”.


Métricas que premian el caos

Cuando mides productividad por velocidad, incentivas la prisa.
Cuando mides éxito por entregas, incentivas la fragmentación.
Cuando mides estabilidad por uptime, ignoras que un sistema puede estar “funcionando” y al mismo tiempo estar muriendo por dentro.

Las métricas equivocadas crean cultura equivocada.
Y la cultura equivocada produce código que cumple KPIs, pero no propósito.

Una arquitectura que crece bajo presión de números termina optimizada para reportar, no para escalar.
Y ahí es donde la ingeniería deja de ser ciencia y se vuelve teatro.


La ingeniería del flujo

Las métricas más poderosas no miden lo que se hace, sino lo que no se tuvo que hacer.
Cada decisión evitada, cada dependencia eliminada, cada paso innecesario removido, son señales de madurez técnica.

El rendimiento real se mide en flujo:
qué tan rápido una idea cruza desde el pensamiento hasta el impacto.
Cuánto tiempo toma entender, cambiar, y volver a desplegar sin dolor.

El mejor indicador no es la velocidad del código, sino la claridad del sistema.
Porque cuando todo se entiende, todo se mueve.


Decisiones como métrica

Un líder técnico debería obsesionarse menos con el output y más con la fricción cognitiva.
¿Cuántas decisiones innecesarias se tomaron esta semana?
¿Cuántas veces el equipo se detuvo por falta de contexto o exceso de incertidumbre?

La eficiencia real no es hacer más cosas, sino reducir el costo de pensar.
Cada sistema que requiere menos explicaciones y menos aprobaciones está más cerca de ser realmente ágil.


El nuevo rendimiento

La ingeniería madura mide el progreso por su capacidad de aprender, no por su volumen de entrega.
Un equipo que pregunta mejor, que simplifica antes de construir, que elimina antes de agregar, está optimizando lo único que importa: la claridad.

El rendimiento moderno no se ve en los gráficos, se siente en la fluidez.
Cuando la organización deja de tropezar con su propio proceso, aparece la verdadera velocidad.


💬 Conclusión

Medir bien no es cuantificar más, es preguntar mejor.
Los números no deberían describir cuánto hiciste, sino cuánto sentido tuvo lo que hiciste.

La ingeniería no avanza con métricas que premian el movimiento, sino con métricas que revelan comprensión.
Porque al final, los equipos no se vuelven extraordinarios por producir más,
sino por entender cuándo ya no es necesario producir nada más.

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2025 David Niño Herrán