El mal management en tecnología, cuando dirigir deja de significar liderar
Si hay algo que está destruyendo silenciosamente el talento técnico en muchas empresas, no es la falta de recursos, ni la presión del mercado.
Es el mal management.
Un manager que no entiende el contexto técnico se convierte, sin querer, en el cuello de botella que frena todo lo que intenta acelerar.
Y eso no se arregla con “soft skills” o certificaciones de liderazgo: se arregla entendiendo el terreno en el que se está dirigiendo.
🔥 El síndrome del bombero corporativo
Un mal manager técnico vive en modo incendio.
Corre de un problema a otro, apaga fuegos, exige reportes, revisa tickets, hace “dailies” eternas… y al final del día siente que fue productivo.
Pero no fue productivo.
Solo sobrevivió al caos que él mismo ayudó a crear.
El mal management confunde movimiento con progreso.
Cuando tu día está lleno de reuniones para resolver “urgencias”, lo que tienes no es un equipo dinámico: tienes una estructura sin dirección, incapaz de anticipar los problemas antes de que ardan.
El manager bombero es adicto a los problemas visibles porque le dan la sensación de control.
Pero los verdaderos líderes técnicos no apagan incendios: diseñan sistemas que no se incendian.
🎓 Administrar empresas no es administrar tecnología
Puedes tener un MBA, años de experiencia en gestión tradicional, y un gran dominio de la planeación estratégica…
pero dirigir equipos técnicos es otra especie de liderazgo.
Y aquí no hay arrogancia: hay realidad operativa.
En una empresa tradicional, el valor se mide por procesos estables y repetibles.
En tecnología, el valor se genera en entornos cambiantes y de alto nivel de incertidumbre.
Un gerente tradicional busca eficiencia.
Un líder técnico busca adaptabilidad.
Y eso cambia por completo las reglas del juego.
En tecnología, administrar sin entender el sistema es como pilotar un avión sin saber leer los instrumentos.
⚙️ La diferencia fundamental: el producto no se gestiona, se evoluciona
Un error común del mal management técnico es tratar el producto como si fuera una línea de producción:
“tareas que entran”, “tareas que salen”.
Pero los productos tecnológicos no se fabrican, se evolucionan.
Cada cambio tiene efectos colaterales en arquitectura, infraestructura, deuda técnica, performance y seguridad.
Un líder que no entiende eso termina midiendo rendimiento en velocity o cantidad de tickets cerrados, mientras el sistema por dentro se vuelve más frágil cada semana.
Gestionar tecnología sin entender cómo fluye el código es como dirigir una orquesta sin saber leer una partitura.
📉 Cuando el management bloquea el crecimiento
Hay managers que creen que están “dando soporte” a su equipo cuando en realidad lo están interrumpiendo constantemente.
Si tus ingenieros pasan más tiempo en reuniones que en sesiones de concentración profunda, tu equipo no está creciendo: está sobreviviendo.
En tecnología, el tiempo de foco es sagrado.
Y las interrupciones son el equivalente a extraer oxígeno del ambiente.
Cada “reunión rápida”, cada “update de cinco minutos” o “ping urgente” rompe la continuidad mental de los desarrolladores.
Y sin continuidad, no hay arquitectura sólida ni pensamiento profundo.
Solo parches.
🧩 El exceso de herramientas, el vacío de sentido
Otro síntoma de mal management técnico es la obsesión con el control visible:
tener Jira, Trello, Notion, Excel, PowerPoint y reportes semanales...
todos midiendo lo mismo, todos sin decir nada nuevo.
Un buen manager no necesita veinte herramientas.
Necesita una fuente de verdad clara y un sistema de comunicación eficiente.
Cuantos más sistemas duplicas, más confusión generas.
Y la confusión, en tecnología, es el principio del caos.
No existe herramienta que reemplace el criterio.
Si necesitas cinco sistemas para controlar el trabajo, lo que te falta no es software, es claridad.
🧠 Lo que realmente hace un buen líder técnico
El buen management técnico no consiste en dar órdenes ni en pedir reportes.
Consiste en diseñar condiciones donde el talento florezca sin fricción.
El manager técnico debe:
- Proteger el tiempo de foco.
- Traducir objetivos de negocio a decisiones técnicas claras.
- Mediar entre lo urgente y lo importante.
- Fomentar autonomía sin perder trazabilidad.
- Saber cuándo hablar… y cuándo no estorbar.
Y sobre todo, debe entender lo que no se ve en los números:
la deuda técnica, la fatiga cognitiva, el desgaste silencioso de los equipos que entregan rápido, pero mal.
🧭 Lo que diferencia un manager de un líder
Un manager pregunta: “¿Cómo va el proyecto?”.
Un líder técnico pregunta: “¿Qué está bloqueando el flujo?”.
Un manager busca resultados.
Un líder técnico busca evolución.
Uno quiere control.
El otro quiere claridad.
Esa diferencia define la cultura de una organización entera.
💬 Conclusión
En tecnología, dirigir sin entender lo técnico no es neutral. Es peligroso.
No porque el manager sea incompetente, sino porque las decisiones que toma —basadas en métricas incompletas o lógicas tradicionales— tienen consecuencias sistémicas.
Puedes ser un excelente administrador de empresas y aun así fallar en gestión tecnológica,
porque los productos digitales no se dirigen: se interpretan, se diseñan y se orquestan.
Y eso requiere una mezcla rara de empatía técnica, visión de producto y humildad intelectual.
El liderazgo técnico no se trata de controlar a los ingenieros.
Se trata de construir el contexto donde no necesiten ser controlados.
Cuando entiendes eso, dejas de ser un manager más.
Y te conviertes en alguien que realmente lidera tecnología.
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2025 David Niño Herrán